Oct
20

¡Cambien el disco! (5)

Author E.M.A.    Category Club de Corazones Accidentados     Tags     5,382 lecturas

Apreciados conductores de las carreteras del desamor,

Es el momento de una nueva entrega que se suma al “Top 100” de las canciones que hemos escuchado un millón de veces –en el bus, la tienda de la esquina y  hasta en algunas pesadillas- y el “Club de los Corazones Accidentados” quiere  retirar del repertorio amatorio de la humanidad.

Camila “La Mujer Hipertextual” me ha hecho saber que las últimas entregas del “Top 100” están circulando bien por la red. Para todos quienes posean un gusto por los malos amores y el histerismo, aquí les ofrezco el menú de ediciones pasadas:

¡Cambien el disco! (1)

¡Cambien el disco! (2)

¡Cambien el disco! (3)

¡Cambien el disco! (4)

Por su parte, “El Hombre de Cro-Magnon” -mi amigo que se mudó de la Enciclopedia Salvat, volumen 5, a una agradable cueva en el museo-,  me ha manifestado, con ayuda del paleontólogo que le sirve de traductor, que sus cuates neandertales  y otros hombres de las cavernas ahora cortejan a las chicas sin desplantes de macho territorial. ¿La razón? Ya no tocan con sus tambores esa música llorona durante sus fogatas nocturnas.

En vista de que a todos nos está haciendo bien el “cambio de disco”, a continuación procederé a referirme a unos “temitas” a los que ya les “llegó la hora”.

Con musical afecto,

E.M.A.

13. “Un luto en mi alma” (Los terrícolas): El número 13 le “viene de perlas” a esta canción”. Por fortuna no la había escuchado nunca, lo tuve que hacer por sugerencia de un cliente de mi mecánica que cree que tengo los oídos forrados de teflón: 

Cuando se escucha esta melodía es fácil imaginarse que esta es la tonada que canta el conde Drácula en el karaoke para llorar la infidelidad de su amada. Se nota que “Los Terrícolas” necesitan de urgencia glucosa porque su interpretación es lánguida-lánguida-lánguida. Les sugiero comprarse de inmediato  unas barras de granola –vienen en varios sabores- y unas latas de bebidas energizantes. También les ayudaría no pasarse tanto tiempo encerrados en habitaciones de colores oscuros, ser tan noctámbulos y vestir como si fueran empleados de una sala de velatorios.

De paso, la persona que me recomendó este tema también me habló de otra canción de estos terrícolas a los que los vamos a exiliar para que se vuelvan marcianos. El “bonus track” se títula “Vivirás”. En la opinión de mi cliente se trata de una  “Canción que con su solo inicio de órgano funebrero ya espanta y que luego de la primera línea está acompañado de un llanto de “sirena” que a Odiseo hipnotizaría, aunque en mi caso me ahuyenta…”

14. “Aire” (Pedro Marín): Que yo sepa no hay bebés posesivos/obsesivos. Sin embargo, cuando crecemos los adultos que nos rodean nos enseñan sus manías, entre ellas la de pensar que el amor se tiene  que manifestar quitándole espacio y libertad a nuestra pareja. Esta canción encierra una grave paradoja, pues aunque se titula “Aire” propone asfixiar al “ser amado”. En efecto, una parte de la letra dice: “aire, soy como el aire, pegado a ti, no puedes escapar…¡no te resistas nunca!” Ante esos pensamientos yo sólo puedo decir: ¡que miedo!

Pienso que este “Aire” ya está viciado y es momento de abrir la ventana para que circule otro. Añado que en estos días, en los que hay una gran preocupación por la contaminación del medio ambiente, no conviene echar música tóxica a la atmósfera.

15. “Linda” (Miguel Bosé): Antes de que me salten encima l@s fans de Miguel Bosé quiero aclarar que su música me gusta, pero la que hizo dos décadas más tarde.  Digamos que esta canción en términos evolutivos corresponde -y que me perdone por la comparación “El Hombre de Cro-Magnon”-  a cuando Miguel Bosé era un cavernícola, aunque un cavernícola  algo metrosexual la verdad sea dicha.

“Linda” es de un Miguel Bosé en sus inicios que da la impresión de tener como prioridad parecerse al mimo Marcel Marceau -en una versión metrosexual, claro está- antes que cantar:

La letra dice “¡lindaaaa!…agua de la fuente…”. No me quedan dudas que si estoy en un desierto y esa es la única agua disponible  y me la tomó, me pondré como Matusalén en un “dos por tres”. Sí, porque la “Linda” a la que se refiere Bosé ya debe tener el “look” de Doña  Clotilde –fogosa vecina de Don Ramón-. En esas circunstancias, y de no tener acceso a “la última Coca Cola de desierto”, preferiría quedarme con sed.  En definitiva, con el paso del tiempo y las repeticiones infinitas “Linda” ha terminado por ponerse “Feita”.

 

 

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1 Comment to “¡Cambien el disco! (5)”

  • José Humberto Escalante C. 31/10/2010 at 9:44 am

    No se preocupen muchachos que las proximas generaciones no seran tan jocosas ni benevolentes en sus comentarios relacionados a sus gustos y preferencias actuales,
    lamentablemente no creo que los alcancen a ver todos, debido a que la urgencia de vida
    actual y sus consiguientes estilos de vivirla, lo que por cierto, contrasta con la expectativa de vida pronosticada para los proximos años.
    En nuestros paises en vías de desarrollo, lo mejor que podemos hacer es, ser auténticos y consecuentes con nuestros ancestros, idiosincracia, culturas, medios a nuestro alcance, y solo entonces podremos valorar y aprovechar lo que quizás en otras latitudes no alcanzan a ver ni entender.
    Románticos, cursis y poestas trasnochados han habido y habrán, los instrumentos musicales son distintivos de cada epoca, pero lo que cuenta es la valentía y entereza con que en cada edad de la humanidad el hobre se atrevió a reflejar su alma por lo que hoy llamamos arte.



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