Jun
22

E.M.A. explora los paisajes de la infidelidad sicológica

Author E.M.A.    Category Club de Corazones Accidentados     Tags     3,986 lecturas

Selectos visitantes de este destartalado zaguán en línea,

En la actualidad hay gente que está menos preocupada de las infidelidades visibles y concretas de su pareja, que de aquellas que sólo suceden en su cabeza. Sí, me refiero a la infidelidad sicológica y de lo difícil que es de probar. Por eso en esta ocasión, haciendo un esfuerzo telepático monumental, pude ver qué es lo que sucede en la cabeza del infiel sicológico. Para contemplar los resultados vengan por aquí, no tengan miedo…¡adelante!    

Ramiro 

Todo iba bien en la vida conyugal de este espigado analista financiero, al menos eso es lo que todos pensabamos, hasta que conoció en su trabajo a Lucía. La ve pasar cada día al dirigirse ella a su cubículo en el área de atención al cliente del banco donde trabajan los dos. Cuando eso ocurre, en su imaginación Ramiro toma de la mano a Lucía  y juntos inician un viaje hasta dar a una extensa playa  y allí empiezan una caminata descalzos.  Esto es lo que pude ver en ese paraje de infidelidad sicológica (aunque esta imagen me llegó en el momento en  que Ramiro y Lucía habían decidido comenzar a trotar por lo que ya estaban fuera de vista).  

 

El Presidente de una poderosa nación

No me es posible revelar el nombre del país  que gobierna este nacido bajo el signo de Sagitario, hombre elegante y estadista de catálogo. En su caso la infidelidad ocurre -¡todo un cliché!- con su secretaria.  Ambos se desviven el uno por el otro y cada tarde, a eso de las 3, siempre y cuando no haya un acto oficial, se marchan trepados en sus sueños a un departamento en un lujoso condominio en una colonia en Marte.

Ana

Es una madre cariñosa de dos niñas y compañera infatigable de su esposo por más de veinte años.  No obstante, a veces se siente desantendida por los constantes viajes que hace su marido por trabajo. Es en estas circunstancias que Ana se cita con Andrés, vecino de ella y  jóven estudiante de literatura, y toman el jet privado de su fantasia para dirigirse a una cabaña, modesta pero acogedora, que está a media cuadra a la derecha del frondoso árbol que aquí vemos:

 

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